La invisibilidad de las madres

Vuelvo a la blog-terapia, al blog personal para denunciar como nuestra sociedad esconde a las madres, y por que hoy me siento en parte cómplice de ello.

Ayer estuve realizando, junto a un Técnico de la Junta de Andalucía, mi Plan de Empresa (para Mamá Full Tienda) para solicitar una ayuda para nuevos emprendedores del ayuntamiento. Para esa ayuda debes llevar el Plan de Empresa y estudio económico-financiero que te realicen en el CADE (Fundación Andalucía Emprende), o sea, no te lo puedes traer de casa, tienen que asesorarte y realizártelo ellos.

Pertenencia a grupos desprotegidos

En el Plan de Empresa hay el siguiente punto: “Pertenencia a grupos desprotegidos“. Yo en este punto puse “Madre de dos niños, de 3 años y 5 meses, lactantes“. Me lo hicieron quitar alegando que “grupos desprotegidos” se refiere a gente con un grado de discapacidad superior al 33% o víctimas del terrorismo. Una vez más la maternidad y la lactancia se hizo invisible y yo, en ese momento,  asentí y fui cómplice.

¿Somos un grupo desprotegido realmente?

La sociedad no asume que ser madre de dos niños pequeños y lactantes es un handicap en el mundo laboral. La sociedad nos vende que una mujer de 30 años con hijos tiene las mismas posibilidades laborales que una sin hijos. Y no es así. Cada día miles de madres tienen que esforzarse el doble (o triple) para demostrar que aún con todas las trabas ellas son tan capaces de realizar su trabajo como cualquier otra.

Al tener hijos no se merma tu inteligencia, ni tu creatividad, ni tu capacidad para trabajar, etc. Lo que ocurre es que tu orden de prioridades cambia y tu tiempo se reduce, y eso es directamente proporcional a lo que te tendrás que esforzar en tu trabajo para demostrar que ni ha cambiado tu orden de prioridades ni se ha reducido tu tiempo.

Tengo amigas a las que han echado del trabajo al enterarse que estaban embarazadas, no por esa razón explícita, no les han renovado el contrato temporal, que es distinto, claro. A otras nos han hecho sacarnos leche en un baño durante casi dos años aguantando comentarios como “aún le das de mamar” y malas caras. Muchas, cuando acabó su baja maternal, llegaron al trabajo y sus condiciones laborales habían cambiado tanto que tuvieron que renunciar si querían ver a su hijo más de 30 minutos al día… Y así os puedo contar mil historias, y seguro que vosotras sabéis muchas más.

Pero todo esto no nos da derecho a ser un colectivo desprotegido, somos mujeres jóvenes y podemos con todo (o tenemos, seguramente, un marido que nos mantenga mientras nos encargamos de los niños), qué nos hemos creído!

Cambiemos los personajes por un momento

Y si cambiamos los personajes. Y si las protagonistas de estas historias en lugar de ser madres son, por ejemplo, mujeres con una discapacidad del 33% o de una étnia minoritaria, ¿cómo lo vería la sociedad?.

Imagina que tienes un accidente grave y al volver al trabajo no te renuevan el contrato. O que a una persona de color la obliguen a comer en el baño por que puede molestar al resto. O que teniendo una discapacidad visual adquirida te obliguen a trabajar como chófer, algo que evidentemente no puedes realizar y por lo tanto tienes que renunciar.

¿Sabéis que ha pasado en estos casos? (Porque ha pasado, la discriminación hacia estos colectivos ha existido y sigue existiendo) Que se han abierto asociaciones, centros de apoyo, se han hecho leyes y se les ha clasificado como Grupos Desprotegidos. Por que la sociedad (o las Naciones Unidas) ha visto que estas discriminaciones eran reales, inhumanas y era necesario actuar.

La discriminación de las madres es real y su invisibilización también

La discriminación de las madres es real y su invisibilización también.

Cuando hay una reunión de trabajo tarde, y asistes, “no queda otra”, aunque hoy tus hijos se bañarán, cenarán y acostarán antes de que tu llegues, la maternidad se hace invisible.

Cuando trabajas también en fin de semana aunque le prometiste a tu hijo que le llevarías al parque de atracciones, pero “hay que acabar el proyecto, es importante“, la maternidad se hace invisible.

Cuando dejas a tu hijo con fiebre en la guardería y llegas al trabajo disimulando tu preocupación (hay que demostrar que el trabajo es nuestra prioridad aunque obviamente no lo es ni lo será nunca por delante de nuestro hijo), la maternidad se hace invisible.

Cuando vuelves al trabajo a los 4 meses de haber tenido a tu hijo y quieres seguir dándole de mamar hasta los 6 (no por capricho, es que lo dice la OMS!) y te escondes para sacarte leche, “no vaya a ser que se enteren”, la maternidad se hace invisible.

Cuando tienes que entregar un Plan de Empresa y te borran del apartado de Grupo Desprotegido tu maternidad, y tú permites que eso se haga, la maternidad se hace invisible.

El cambio tiene que empezar con nosotras

Si queremos cambiar las cosas tenemos que empezar cambiándolas nosotras. No tenemos que esperar que venga nadie (en su mayoría hombres) a decirnos si podemos o no ser madres visibles, tenemos que hacernos visibles nosotras. Es complicado, por que la sociedad nos ha educado para que no tengamos voz y veamos algunas injusticias normales y callemos. Pero tenemos que intentarlo poco a poco, por nosotras y por nuestros hijos.

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6 pensamientos en “La invisibilidad de las madres

  1. Trabajar siendo madre no tiene nada que ver a trabajar sin serlo. Es mucho más difícil siendo madre porque los hijos necesitan a sus madres, estar juntos y que cuando toque se hagan los deberes juntos también. Como han dicho ya muchas en sus blogs, al coger los niños vacaciones del cole no se tiene en cuenta a la madre/padre que sólo tiene un mes de vacaciones por lo general ¿y qué será del niño? No siempre se puede contar con los abuelos ni con algun familiar. Un campamento o algo que les tenga entretenidos y con alguien en las vacaciones tampoco està al alcance de todas las familias.

    Me sorprende mucho que luego se quejen de que hay baja natalidad en España, cuando las madres sufren mucho al decidir serlo. Se tienen que sacrificar, tienen dos trabajos el de casa y el de la calle, con el cansancio se hacen cargo de niños que quitan energía y exigen muchos esfuerzos. Las ayudas sociales son de risa. Si la mujer se queda embarazada se arriesga a que la hechen del trabajo. Y si decide ser ama de casa, se queda sin jubilación, ¡ay qué desamparadas nos dejan!

  2. Hola Mama Full. Me parece muy acertado la forma en que lo cuentas. Y quería preguntarte si conoces alguna Asociación que esté moviéndose concretamente para la visibilizacion de la desproteccion hacia la maternidad como colectivo, fuera del resto de iniciativas de desprotección de la mujer mas general.
    Por cierto, ¿Donde estas, en Huelva?
    Graciasss

    • Hola Raquel, la verdad es que desconozco si alguna Asociación se está centrando en este tema. La verdad es que estaría genial que alguna lo hiciera.
      Estoy en Huelva, en Aracena más concretamente 😉
      Un saludo!

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