Feliz 3 Cumpleaños Bebé Full!!!

Hace tres años que nos conocemos. El nuestro no fue un amor a primera vista, se fue forjando con el tiempo, y esos son los mejores.

Aún recuerdo los primeros momentos, la sensación de estar “sola ante el peligro”, los primeros días de lactancia (pésimos por cierto), las primeras noches sin dormir, tus lloros infinitos a la hora de la cena, tu mega vómitos de leche… Y más tarde tus sonrisas, tus abrazos, lo atento que estabas a los cuentos, a las imágenes… Lo recuerdo ahora y me emociono, una mezcla de nostalgia y alegría me invaden.

Y ahora, que eres un niño divertido, simpático y alegre. Tozudo y persistente. Súper parlanchín y muy inteligente. Y sólo tienes 3 años (aunque todos crean que tienes 4). Ya sabes contar hasta 10, restar y sumar, te gustan las matemáticas.

Te gusta bailar y cantar, por casa se te oye cantando “volando voyyyy volando vengo vengoooo” y ” es tarde, por qué? ahora soy yo el que no quiere estar contigo!”. Eres un teatrero, como yo, y me encanta. Aunque a veces en tus enfados me pongas un poco nerviosa con tus exageraciones hollywoodienses.

Quieres a tu hermano con locura, ya le estás enseñando a hablar y dices que él te habla, y yo estoy segura de que es así. Lo llenas de besos y de abrazos. Eres el mejor hermano mayor que jamás hubiera podido imaginar.

Eres el mejor hijo, el mejor nieto, el mejor hermano, el mejor…TODO

Te queremos mucho amor!!! MUY FELIZ CUMPLEAÑOS!

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Niños que pegan

Me he decidido a escribir este post a raíz de un conflicto que tuvimos el otro día en un parque (Odio los parques). Así que he desempolvado mis libros de Educación Infantil y metodologías alternativas y me he puesto manos a la obra! Hablo de niños en masculino para ahorrar el niño o niña todo el rato, pero obviamente es algo que se puede dar tanto en niños como en niñas. 

Os cuento. El momento crítico sucedió cuando un niño de unos 5 años agredió a Bebé Full (de casi 3 años) por la espalda mientras jugaba con otro niño, con una piedra ni menos, o sea la cosa no fue menor. Yo estaba ahí de pie, viéndolo todo (a cámara lenta), y como os podéis imaginar, como madre del agredido no me sentí nada bien, y mi niño peor, obviamente, fue él el que se llevo el morado en todo el hombro. Quitando los detalles de lloros, enfado mío y etc etc… La verdad es que el “conflicto” se solucionó muy bien gracias a los padres del otro niño, que en el momento de la agresión no estaban delante, pero luego yo les vi como hablaban con él y más tarde el niño venía a pedirle perdón a Bebé Full, y un perdón real, se le notaba en la cara, además tuvo el valor de pararse frente a él y esperar que le mirara para decírselo. Me pareció “chapeau” por parte de los padres.

¿Dónde ponemos lo límites?

Los niños tienen que tener límites, pero límites coherentes. Mi hijo tiene pocos límites, pero los que tiene son claro e inflexibles. En la medida de lo posible lo mejor es que los niños descubran por si solos las consecuencias (el límite natural) de sus actos. Si tira un juguete al suelo y se rompe, por ejemplo, ya no podrá volver a jugar con él. Pero hay otros límites que no podemos dejar que descubran por si solos. Es decir, no podemos dejar que descubra por si solo la consecuencia de cruzar un semáforo en rojo, en ese caso somos firmes, NO se puede cruzar en rojo. En el caso de las agresiones se debe ser igual de firme. No podemos dejar que un niño descubra por si solo la consecuencia natural de pegar a otro niño y de hacerle daño, también por que es normal que “peguen” entre los dos años y medio y los tres años, y por que el sentido de la empatía todavía no está del todo desarrollado. No se puede pegar, ni tirar objetos pesados hacia otras personas o animales, ese es un límite claro e inflexible. En el caso que el niño pegue o agreda a otro (que, como he dicho antes, puede pasar en esas edades…) hay que ser claro y poner nosotros la consecuencia. Apartarle del lugar y explicarle que eso NO se puede hacer bajo ninguna circunstancia, y cuando se haya calmado explicarle que después de hacer algo así hay que pedir perdón. El concepto de perdón cuesta, y no es fácil, pero poco a poco el niño va entendiéndolo (aquí es muy importante nuestro ejemplo, a veces a nosotros también nos cuenta pedir perdón)

¿Por qué pega?

La mayoría de los niños entre dos años y medio y tres años tienen poca (por no decir ninguna) tolerancia a la frustración. Les molesta mucho que las cosas no se hagan como ellos quieren y se enfadan. Eso unido a que algunos tienen poca capacidad de expresar sus emociones hace que se desencadenen las reacciones de agredir o romper cosas.

Es importante que entendamos esto, que es un aprendizaje propio de la edad, que todo pasa. Tenemos que tener paciencia y no perder la calma con nuestros hijos. Pero también es importante ser claros y consecuentes.

¿Cómo podemos ayudarle?

La mejor manera de ayudar a un niño que pega es poniendo el límite claro. Que él entienda la consecuencia de sus acciones de una manera clara. En momentos de estrés (y cuando un niño pega porque está en un conflicto con otro niño o incluso consigo mismo es, para él, un momento estresante) nuestro cerebro no entiende grandes explicaciones y argumentos (un niño pequeño que está desarrollándose menos) con lo que es importante dirigirnos a él con frases cortas y claras (“No puedo dejarte que pegues”,”No se tiran piedras a otras personas”). Luego, cuando esté calmado lo adecuado es explicarle bien la situación, qué ha pasado, por qué ha pasado y darle alternativas (“Has pegado a ese niño, ¿te ha molestado algo? ¿te has enfadado? Yo también me enfado, pero nunca pego, ¿sabes que hago? le explico a la persona lo que me ha molestado”)

¿Cómo enseñar a pedir perdón?

Antes de pedir disculpas el niño tiene que entender cuál ha sido su error y las consecuencias. Por eso es importante que los límites queden claros entre los 2-3 años.

Al principio esta bien ayudarle a dar el paso acompañándole al lado del niño al que ha pegado y enseñándole qué estamos haciendo y porqué (“Estamos delante de Pepito por que le has pegado y le ha dolido, te has equivocado por que no se debe pegar a nadie y ahora le pedimos perdón” o “Venimos aquí por que le has roto el juguete a Pepito, si rompemos los juguetes no podemos jugar más, por eso le pedimos perdón y vamos a arreglar el juguete” ). Hay que enseñarle también que hay varias formas de pedir perdón si todavía no se expresa con claridad. (Darse la mano, un abrazo, etc.)

En este caso, como en todos, nuestro ejemplo es súper importante. Los niños hacen lo que ven, y por eso es importante que nos vean pedir perdón, incluso a ellos si nos equivocamos!

Os dejo un vídeo que ilustra bastante bien todo esto.

Espero os haya gustado el post!!

Nos leemos!!

Ya está aquí Bebe Full 2!!!

Hola a tod@s!!!

He dejado súper abandonado el blog (casi tres meses!!!!), pero todo tiene su explicación.

Los que me seguís en las redes sociales ya tenéis que estar al tanto 😉

El final de este embarazo quería que fuera diferente al anterior. Me apetecía conectar conmigo misma, darme el tiempo de conocerme, conocer mi cuerpo, y relajarme. Y así lo hice.

La verdad es que como familia y pareja respetamos y compartimos ese sentimiento y fue genial.

Después de un largo parto (que ya os contaré cuando me sienta preparada) llego nuestrO pequeñO Bebé Full 2 (siiiii es niño!!!!!!) el 22 de enero.

Somos muy felices, yo en concreto estoy súper feliz y enamorada. Esta vez de verdad. Me parece increíble.

Bebé Full 2 ha llegado (entre otras cosas) para demostrarme que si las cosas se hacen bien y sobre todo, si se hacen como tu quieres, todo fluye. La vida nos regaló esta segunda oportunidad y estoy (estamos) muy agradecida.

Os dejo una fotito de los primeros instantes!!! Ayyyyyyy

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