Cuando los regalos dejan de ser importantes

Este año las navidades en casa vuelven a tener emoción. Bebé Full está eufórico. Cada día nos pregunta cuanto falta para que llegue Papá Noel, recoloca las bolas del árbol, en el súper nos recuerda que tenemos que comprar galletitas para los renos…

En mi casa siempre hemos sido de los Reyes Magos, pero en fin, así llegan las nuevas generaciones.

Esta mañana después de recolocar, de nuevo, las bolas del árbol me ha mirado sonriendo y me ha dicho:

– Nuestro árbol nos ha quedado genial. Perfecto para la llegada de Papá Noel.

– Sí, y tenemos que escribirle la carta con las cosas que quieres!

– Da igual mami, ya la escribiremos… (Y se ha ido)

En realidad le da igual lo que le traiga Papá Noel, él es feliz con su Navidad, con la espera, con la decoración… Imaginando…

Y me encanta que sea así. De hecho, los niños tan pequeños ( Bebé Full tiene 2 años y 8 meses) que a penas han sido influidos por el consumismo, (y digo a penas, por qué aunque te empeñes en evitarlo están bombardeados de publicidad constante, muy difícil escaparse) son los más coherentes y sinceros.

Me he parado a pensar un momento en mis navidades de niña, en mis abuelos, en mis padres, en mi familia. Yo siempre he tenido montones de regalos por Navidad, pero si pienso no recuerdo ninguno. No recuerdo quien me regaló qué, cuándo, ni dónde. Ni siquiera sé si fue en Navidad, en Reyes, en mi cumpleaños… Eran juguetes que en su momento, seguro, me emocionaron, pero que mi memoria almacenó en el lugar de cosas “poco importantes”.

En cambio sí recuerdo las tardes que pasaba con mis abuelos, cuando algún día me venían a buscar al cole, los desayunos en familia de churros con chocolate el día de Reyes, los paseos con mis padres al puerto, cuando mi padre me llevó por primera vez al cine, cuando iba con mis tíos al Pokin’s (en este punto me siento vieja…jajaja), cuando celebraba con mi madre el último día de cole comiendo fuera de casa… En fin, momentos. Recuerdo muchos momentos pasados con mi familia, pero no recuerdo regalos.

Y así es la cosa, nos dejamos llevar por el consumismo insostenible de la Navidad y nos olvidamos que lo que los niños realmente quieren y recordaran son los ratos que pasemos con ellos. Ese día que acabas un poco antes del trabajo y por sorpresa pasáis un rato más en el parque, una tarde en el cine con toda la familia, pasear por el puerto, ir a buscar setas, buscar insectos en el parque, ir a comer fuera… Eso es lo que queremos todos, disfrutar los unos de los otros, y muchas veces se nos olvida.

Así que estás Navidades tan especiales en las que la ilusión ha vuelto a casa con la mirada de un niño voy a regalar sobre todo momentos, momentos especiales que espero recuerde siempre.

¿Vosotr@s qué recuerdos tenéis de vuestras navidades?

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