Arenero DIY

Cuando nos mudamos a la casa nueva una de mis ideas principales era hacerle a Bebé Full un arenero. Encuentro que se lo pasa en grande, y además es muy interesante que los niños jueguen con la arena, con diferentes texturas, que se “enguarren”… En fin, que disfruten de ser niños!

Estuve mirando la posibilidad de comprar alguno, pero me parecían demasiado caros para nuestra economía. Así que decidimos hacerlo nosotros, ya que no es muy complicado, y tengo la suerte que Papá Full es un manitas!

Os explico cómo hacerlo por si os animáis!

Materiales necesarios para arenero de 1x1m :

  • Listones de madera (20 cm) cortados a 1 metro, en total 6 metros. (Nosotros compramos 2 listones de 3 metros cada uno y el mismo carpintero nos hizo los cortes.
  • Listones de madera (5×5 cm) para los refuerzos de las esquinas, aproximadamente 80 cm
  • 36 tornillos para madera
  • Serrucho para los refuerzos
  • Destornillador (si tenéis eléctrico mucho mejor)
  • Pinturas para decorar
  • Lona para el suelo y para cubrirlo cuando no se use. (Nosotros pusimos lona en el suelo porque el suelo de la terraza es de cerámica, si vuestro suelo es de tierra evidentemente no hace falta)
  • Arena

Montar la estructura es muy fácil, os dejo las fotos de la nuestra.

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Bebé Full, como no podía ser de otra manera, participó en la decoración de su arenero.

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Luego yo le pinté los banquitos y le dibujé algunos detalles con pintura 3D, me inspiré! jejeje

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He de decir que ha sido una gran idea, al peque le encanta y pasa ratos largos jugando en él.

¿Y vosotr@s? ¿Os animáis a hacerlo?

10 Trucos para no tener náuseas durante el embarazo

**Para este post colabora Zaask**

A veces, con el embarazo, sufrimos náuseas, algo que se convierte, a menudo, en un verdadero sin vivir. Para intentar evitarlo, te queremos dar algunos trucos mágicos. En total, son diez. Atenta…

  1. Levántate con calma: Bebe un vaso de agua, come una galleta y tómatelo con calma para levantarte. Espera al menos un cuarto de hora en la cama antes de poner un pie en el suelo. En realidad lo ideal es desayunar en la cama a base de hidratos de carbono, proteínas y azúcares lentos (galletitas, pan, frutas…). ¡Ya tienes una magnífica excusa para que te lleven el desayuno! Si no, siempre puedes dejar algo preparado la noche anterior junto a la cama. Eso sí, disminuye el té y suprime el café con leche, ya que revuelven el estómago.

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    Fuente: Pinterest

  2. Come a menudo: No, no se trata de que te pases comiendo todo el día, pero es mejor tener náuseas con el estómago lleno. Haz tres comidas no muy copiosas y dos más que sean suaves. Para picar toma una manzana, un plátano, un par de lonchas de jamón, frutos secos, galletitas saladas o tostadas de pan integral. Evita los alimentos ricos en grasas, difíciles de digerir, las frituras, y las comidas muy picantes.
  3. Respira hondo: La simple respiración de aire puro puede combatir eficazmente las náuseas. Siempre que sea posible duerme con la ventana abierta, para que entre aire fresco mientras duermes. ¡Notarás la diferencia al despertar!
  4. Compra limones: Corta un limón por la mitad e inhálalo cuando te sobrevenga una náusea o bebe zumo de limón exprimido con un poco de azúcar o agua mineral con un chorro de limón. b4ac9a589a63ced39c62c5800ecb3511
  5. Aficiónate a las infusiones: Puedes elegir los ingredientes que más te gusten o te apetezcan en ese momento. ¿Las más eficaces? De anís, de cáscaras de naranja o de hojas de menta.
  6. Bebe bebidas gaseosas, sin abusar: La coca cola (preferiblemente sin cafeína), la gaseosa o los refrescos con burbujas, consumidos en pequeñas cantidades pueden ser de gran ayuda para una mejor digestión.
  7. Agua a todas horas: Bebe de 10 a 12 vasos de agua a lo largo de todo el día. Y mójate la cara de vez en cuando con una toalla húmeda.
  8. Toma jengibre: Es tu nuevo aliado. La Organización Mundial de la Salud ha reconocido los beneficios del empleo tradicional de la raíz de jengibre para prevenir las náuseas y los vómitos derivados del estado de gestación. En cualquier caso ha de ser consumido con moderación. Puedes tomar jengibre seco, sin sobrepasar los 2g por día. También lo puedes comer fresco, 2 g de jengibre seco corresponden a 10 g de fresco. Tómatelo a pequeños mordiscos, chupándolo o bebiéndolo en forma de infusión e incluso utilízalo rallado para aliñar ensaladas y platos. Si te resulta más cómodo puedes optar por las pastillas de jengibre, de venta en herbolarios.

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    Fuente: Pinterest

  9. Muévete despacio, evitando los movimientos bruscos. Reposa varias veces al día tumbada con una almohada bajo la cabeza y otra bajo las piernas. Quédate sentada un rato después de comer, la gravedad ayudará a mantener la comida en el estómago.

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    Fuente: Pinterest

  10. Acude a un experto: Si ninguno de los trucos caseros te funciona y no encuentras la  solución consulta a tu ginecólogo y a tu dietista. Ellos podrán recetarte algún medicamento. Si prefieres tratamientos alternativos, puedes recurrir a la homeopatía o a la acupuntura.

Cuando los regalos dejan de ser importantes

Este año las navidades en casa vuelven a tener emoción. Bebé Full está eufórico. Cada día nos pregunta cuanto falta para que llegue Papá Noel, recoloca las bolas del árbol, en el súper nos recuerda que tenemos que comprar galletitas para los renos…

En mi casa siempre hemos sido de los Reyes Magos, pero en fin, así llegan las nuevas generaciones.

Esta mañana después de recolocar, de nuevo, las bolas del árbol me ha mirado sonriendo y me ha dicho:

– Nuestro árbol nos ha quedado genial. Perfecto para la llegada de Papá Noel.

– Sí, y tenemos que escribirle la carta con las cosas que quieres!

– Da igual mami, ya la escribiremos… (Y se ha ido)

En realidad le da igual lo que le traiga Papá Noel, él es feliz con su Navidad, con la espera, con la decoración… Imaginando…

Y me encanta que sea así. De hecho, los niños tan pequeños ( Bebé Full tiene 2 años y 8 meses) que a penas han sido influidos por el consumismo, (y digo a penas, por qué aunque te empeñes en evitarlo están bombardeados de publicidad constante, muy difícil escaparse) son los más coherentes y sinceros.

Me he parado a pensar un momento en mis navidades de niña, en mis abuelos, en mis padres, en mi familia. Yo siempre he tenido montones de regalos por Navidad, pero si pienso no recuerdo ninguno. No recuerdo quien me regaló qué, cuándo, ni dónde. Ni siquiera sé si fue en Navidad, en Reyes, en mi cumpleaños… Eran juguetes que en su momento, seguro, me emocionaron, pero que mi memoria almacenó en el lugar de cosas “poco importantes”.

En cambio sí recuerdo las tardes que pasaba con mis abuelos, cuando algún día me venían a buscar al cole, los desayunos en familia de churros con chocolate el día de Reyes, los paseos con mis padres al puerto, cuando mi padre me llevó por primera vez al cine, cuando iba con mis tíos al Pokin’s (en este punto me siento vieja…jajaja), cuando celebraba con mi madre el último día de cole comiendo fuera de casa… En fin, momentos. Recuerdo muchos momentos pasados con mi familia, pero no recuerdo regalos.

Y así es la cosa, nos dejamos llevar por el consumismo insostenible de la Navidad y nos olvidamos que lo que los niños realmente quieren y recordaran son los ratos que pasemos con ellos. Ese día que acabas un poco antes del trabajo y por sorpresa pasáis un rato más en el parque, una tarde en el cine con toda la familia, pasear por el puerto, ir a buscar setas, buscar insectos en el parque, ir a comer fuera… Eso es lo que queremos todos, disfrutar los unos de los otros, y muchas veces se nos olvida.

Así que estás Navidades tan especiales en las que la ilusión ha vuelto a casa con la mirada de un niño voy a regalar sobre todo momentos, momentos especiales que espero recuerde siempre.

¿Vosotr@s qué recuerdos tenéis de vuestras navidades?