El destete respetuoso nos llegó en Julio de 2015

Algo que nos parece imposible a veces es el concepto “destete respetuoso”, sobretodo cuando hemos decidido tener una lactancia prolongada. 

Yo la verdad es que el tema destete era algo que ni me planteaba, me gusta dar de mamar, la conexión, y a Bebé Full también parecía gustarle, así que los dos estábamos tan contentos que para que cambiar nada.

Con mis ansias de una noche completa de sueño (que a los dos años aún no se había dado el caso), cambié el lugar de la cama con el papá. Con la posición Bebé-Papá-Mamá (en lugar de como hasta ese momento Bebé-Mamá-Papá) conseguimos dormir toda la noche con el correspondiente destete nocturno natural, sin lloros ni sufrimiento. No le negué nunca el pecho, simplemente dejó de pedirlo.

A finales de marzo, cuando estuvimos de cumpleaños, noté que Bebé Full se empezaba a destetar por el día solito. Sólo quería mamar antes de dormir y ocasionalmente antes de la siesta, poco a poco cada vez mamaba menos. Obviamente se hacía “mayor”.

Con los viajes y el cambio de casa tampoco quería darle más cambios “innecesarios”, así que tal como fluía todo ya nos iba bien.

Mi problema llegó en junio con el nuevo integrante de la familia. Al quedarme embarazada el sentimiento cambió. El dolor en los pezones se hacía insoportable cada vez que Bebé Full se aferraba al pecho. (Aclaro que nada tenía que ver con problemas entre embarazo y lactancia, la lactancia en tándem es perfectamente posible y mucha gente la lleva con éxito, yo, lamentablemente, no)

Ahí es cuando apliqué lo que siempre he dicho. El tema de la lactancia es algo entre dos, los dos deben sentirse a gusto, y nada ni nadie debe opinar y menos recriminar sobre ello. Llegado este momento yo ya no me sentía cómoda dando de mamar, y hacía falta una conversación con mi bebé de dos años y tres meses. Hablamos, le expliqué que “a la mamá le hacía pupa”, que poco a poco teníamos que acostumbrarnos a hacernos mimitos, muchos, y mamar menos. Al principio no me entendió mucho y siguió igual, luego, entre que le recordaba que me hacía daño y le distraía con alguna otra cosita cuando pedía la teta, la cosa se fue diluyendo… Luego él mismo me decía que ya no había leche, supongo que se me cortó entre el embarazo y el semi-destete…

Y así acabó nuestra súper lactancia placentera y exitosa de dos años y tres meses!!! Sin lloros, sin sufrir, de manera natural.

Entonces, que hacer si has llegado al punto de querer destetar a tu hijo y quieres que sea de la manera más natural y respetuosa posible???

  • Primero hablar con el niño. Explicarle porqué ya no te sientes a gusto, y que se puede cambiar el momento de mamar por algo que le guste mucho también.
  • Empezar con el destete nocturno va a ayudar con el proceso. Si colechas, está bien que el papá ocupe una posición más cercana al niño. Una vez dormido al no sentir tu olor tan cerca no tendrá el reflejo de mamar. En nuestro caso, al ser mayor y comprender bien las cosas, si se despertaba y pedía mamar le pasábamos un vasito de agua para calmar su sed y que siguiera durmiendo.
  • Durante el día, cada vez que el niño pida mamar, volver a explicar el porqué de tus reacciones y distraer su atención con otra cosa.

Dejar claro también que es un proceso lento, sin prisas. Para que todo sea lo más natural posible debe ser respetado el ritmo del niño. Habrá algunos niños que lo acepten antes que otros, ten paciencia. La satisfacción final de ver que has logrado un destete respetuoso y que ninguno de los dos ha sufrido es el mayor de los premios.

Un beso enorme!!!

15-02-2015

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